La investigación y Desarrollo indudablemente
es una tarea pendiente de nuestro país, las ultimas cifras indican que a nivel
nacional el gasto total alcanza a 0,36% del PIB con solamente un 41,2%
proveniente del sector empresarial privado. Considerando que los incentivos del
estado permiten importantes rebajas tributarias y acceso a proyectos que
permiten subsidiarla, las empresas están muy al debe, dando la impresión de que
el I+D no es prioridad para la consolidación y competitividad de los negocios
de ellas.
Sin embargo, los que se acogen a
incentivos tributarios para hacer I+D son las grandes empresas, que ocupan sin
restricción los instrumentos estatales creados, cabe preguntar si los
incentivos están bien puestos, ya que el incentivo premia a aquellos que tienen
ventas y utilidades suficientes como para desarrollar investigación, que muchas
veces va más ligada aumentar su riqueza que a generar valor para la sociedad.
Por otra parte, se encuentra la
realidad de la Pyme, la que muchas veces realiza I+D en forma intuitiva y
espontanea, con desarrollo de iniciativas a nivel de lo que su sector necesita,
con desarrollo de productos, optimización de cadenas de producción,
mejoramiento de equipamiento, entre otros. Se piensa erróneamente que el I+D es
para proyectos nivel NASA, en la cual tienen que intervenir expertos con
Doctorados y Post Doctorados en sofisticadas disciplinas, en laboratorios de
alta complejidad y con fuertes componentes científicos, los que además
involucran grandes desembolsos de dinero que no están al alcance de las
empresas de menor tamaño.
A partir de lo anterior, hemos
planteado a las autoridades de CORFO, Hacienda, Economía, entre otros, junto a
otros Gremios Pymes Empresariales, la necesidad de que las empresas de menor
tamaño accedan al I+D, pero a nivel de los ellas necesitan, con parámetros e
indicadores distintos a los de las
grandes empresas, con incentivos diferenciados y el desarrollo de un programa
de largo plazo que involucre, difusión efectiva, capacitación, creación de un
ecosistema este dispuesto a trabajar con Pymes y un estado que esté dispuesto a
invertir en I+D a escala de empresas de menor tamaño.
Para ello, se requiere que la
academia adapte sus áreas de investigación a la Pyme, que los investigadores
estén dispuestos a trabajar con las singularidades del sector, que se abran los
cientos de laboratorios existentes, muchos de ellos financiados por el estado,
al uso de los empresarios Pymes. En esta misión, vemos fundamental el rol de
los gremios, los cuales pueden ser el puente entre sus empresarios asociados,
la academia y el estado.
Otra barrera que se deben romper
es la reticencia de los “ejecutivos de proyectos” de los organismos estatales
vinculados al I+D, a aceptar proyectos que no provengan de la gran empresa, que
tengan presupuestos de menor cuantía y que los desafíos tecnológicos no sean de
impacto mundial o aspirantes a un Premio Nobel. Lo anterior, requiere reeducar
a los profesionales y poner incentivos para cambiar el paradigma del acceso del
I+D a sectores empresariales medios.
La respuesta a la pregunta
inicial es “Si es posible”, pero requiere cambios importantes de los actores
involucrados y un cambio de visión de lo que entendemos por I+D.
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